20 de enero de 2017

Fatal Fury: La Leyenda de King of Fighters (I)


Corría la década de los 90 cuando en un número de la revista Hobby Consolas me topé con el anuncio de un nuevo juego de lucha para Neo-Geo. Un juego del que se decía callaría las bocas de todos los entusiastas de Street Fighter y ensombrecería la saga de Capcom; hablo de Fatal Fury. Yo ya venía de jugar a Street Fighter en los Recreativos "Europa", era uno de mis juegos favoritos y eso de "ensombrecer la saga de Capcom" sonaba un poco a cuento.

Para cuando salió en Megadrive en 1993 y pude jugarlo, ya estaban en la calle la segunda y tercera edición del juego, Fatal Fury 2 y Fatal Fury Special. Flipaba con lo que veía de los mismos en las revistas: unos personajes inmensos, unos escenarios plenos de colorido y características como el doble plano de juego. Estos aspectos se me vinieron abajo cuando lo jugué en la 16 bits de Sega. Nunca lo había jugado en arcade pero entendía que la Neo-Geo/recreativa era mucho más máquina y que no tenía que esperar lo mismo de la versión de Megadrive pero no me apasionó tanto como esperaba. Con sólo tres personajes para elegir frente a los 12 de mi Street Fighter: Special Champion Edition, me daba la impresión de que era un juego corto y me dejó una sensación que no casaba para nada con esos cantos de sirena que leí en su momento en las revistas. No me disgustó del todo pero esperaba bastante más.

Pasaron los años y aparecieron los emuladores. Con el NeoRageX instalado me dije que a ese juego al que pusieron tan bien y que fue el germen de una de mis sagas de lucha favoritas, King Of Fighters, tenía que darle una segunda oportunidad. Cargué la ROM y la exprimí al máximo. Eso ya era otra cosa... ¡qué gráficos! ¡Qué jugabilidad más buena! ¡Qué fluidez en el cambio de plano con respecto a la versión de Megadrive! ¡Qué sonido y qué músicas más pegadizas!
Probé a los tres personajes seleccionables en el modo de un jugador, Joe, Andy y Terry y pasé la tarde entera derrotando a todo el que se interponía entre Geese Howard y yo.

Continuará...

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